Mi hermana se ha mudado recientemente con su novio, el cual se ha comprado un piso. Obviamente, me alegro muchísimo por les dos; pero al mismo tiempo ese hecho me ha puesto a pensar de más. Los hechos son innegables: mi pareja y yo no tenemos dónde caer muertes, y yo soy la mayor de las dos... por seis años. Las comparaciones son odiosas, pero casi a la misma edad que yo empecé a vivir de alquiler ella se va con su señor, El PrOpIeTarIO (un abrazo, Dami <3).
Por supuesto que los contextos son radicalmente diferentes: en 2018 momento yo estaba pasando por una depresión post-ruptura tochísima, tratando de descubrir quién era realmente –dándole vueltas a la cabeza y comenzando el proceso de transición de género–, y lo que es más importante, chocaba tanto con mi padre que el mejor día era aquel que no nos dirigíamos la palabra. Por eso me largué en cuanto pude, para poder hacer mi propia vida.
Empecé pagando 300€/mes de alquiler, compartiendo piso con un antiguo compañero de ciclo. Al año siguiente conocí a Ori y nos mudamos juntes, como es de esperar, subiendo a 500€/mes. Ori venía con una mano delante, otra detrás, y 12 cajas entre medias desde Burgos, pues hacía casi un año que no se hablaba con sus padres. En aquel momento él no ganaba tanto, pues estaba prácticamente empezando su carrera como artista freelance; así que siempre he sido yo quien se ha encargado de pagar los gastos tochos, como alquiler, luz o agua, mientras él paga las facturas del supermercado y otros gastos relacionados.
A finales de 2022 nos echaron del piso y nos buscamos a correprisa otro, pudiendo encontrar algo más que decente por 650€/mes. Con diferencia lo más barato que había en aquel momento, ya ni te digo a día de hoy. Con los años, nos lo han subido a 700€/mes, pero aún así damos gracias porque los precios que hay alrededor son una barbaridad.
A lo que voy es que las circunstancias son las que son, y no es lo mismo haber pagado miles de euros al año a saco roto que poderse quedar en casa de los padres ahorrando, como era el caso del Dami – y yo que me alegro por él; ojalá hubiera sido mi caso. Que oye, tampoco es que nos haya ido fatal: tanto mi sueldo como el de Ori ha ido subiendo con los años. Gracias a ello he podido sacarme el carnet de moto y nos hemos comprado O BICHO, una Honda NC750X nueva de trinqui con la que nos podemos mover sin tener que arrastrarnos como hacíamos hasta ahora con la 125cc. Y lo mejor de todo es que este último año, pese a haber sangrado 10k€ en la moto y accesorios (ordenador de a bordo y baúl/alforjas grandes) hemos recuperado –y superado– los ahorros que teníamos en al momento de comprarla. Aún nos queda para poder permitirnos la entrada de una hipoteca, pero vamos por el buen camino.
Pero lo peor viene cuando dices "venga va, vamos a mirar cositas a ver si pudiéramos comprarnos algo", ahí es cuando de verdad te das una hostia bonica, bonica. Te das una hostia porque ves que cualquier cosa decente que pudieras querer, aún yéndose lejos de mi Paterna natal, se va a 200k€. Por ponerlo en contexto, mis padres tuvieron que vender el pisazo donde me crié hace 10 años por 85k€, y no dudo que a día de hoy estaría al precio que mencionaba antes.
Caes en la cuenta de que da igual lo que hagas, si quieres tener cualquier cosa en propiedad, va a tener que ser algo con lo que no estés contenta, y encima hipotecándote durante 30 años.
Llevo pensando en todo esto durante una semana, lo cual entre otros motivos me tiene los ánimos en el subsuelo. Lo peor es que no veo que vaya a ir a mejor en el futuro cercano; y ya me acerco a los 35, donde se pierden beneficios fiscales por la compra de una primera vivienda.
¿Puede el mundo dejar de ser un lugar horrible durante un momento, por favor? Sólo cinco minutitos...